Van pasando mis días en el cono sur, y se suceden los encuentros, las visitas, las conversaciones, las lecturas, en el tiempo que me queda libre entre mate y asado con la familia y los amigos. Van pasando los días, y una de las cosas que me llaman poderosamente la atención, por más que ya venía convenientemente informado, es la intensidad de los debates políticos que se dan en todas las sobremesas y en todas las tertulias cuando cae la tarde. Se percibe un momento político diferente, más vivo, con menos resignación a pesar de la crisis y la inflación, del que tenemos en la vieja Europa. Aquí, los debates sobre la propiedad de los medios de producción, los impuestos al capital sobre la explotación de los recursos naturales del país, o el reclamo de una economía productiva frente a la presencia, cada vez mayor, del capital especulativo, forman parte de lo cotidiano y no a un espacio reservado a las cátedras de economía o políitica de las universidades ni de los partidos políticos. Todo el mundo habla de eso.
Una muestra de ello. Ayer, una del mediodía, centro de Rosario, librería Homo Sapiens, ¿qué libros encontrabas perfectamente ordenados, en la primera línea de los mostradores? ¿Acaso el último bestseller del payaso de turno metido a escritor, o la última patochada de algún showman televisivo? Para nada. Disfruté como un enano hojeando, sin tener que buscar demasiado ni pedirle al librero, libros de Bauman, Eco, Klein, Chomsky o Bolby, sin hablar del volumen de libros de psicoanálisis absolutamente actuales. ¿Viste? Igualito que en nuestro país
1 comentari:
bon blog company, et segueixo
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