dijous 12 de juny de 2008

65 Horas, NI DE COÑA!!

Hay pocas decisiones de la Comisión Europea que ejemplaricen la involución que estamos viviendo, de una manera tan clara como ésta. A penas diez años después, no llegan, de que Jospin, el último presidente de la socialdemocracia europea, aprobara las 35 horas, el consejo de ministros de la UE, con la abstención de Corbacho y ZP, lanza una nueva agresión contra los derechos laborales de los trabajadores europeos.
Es un ataque sin precedentes en la dirección de liquidar el estado social europeo, en la línea de la Constitución fracasada, de la directiva sobre "flexiseguridad", o libro verde, y de la directiva Bolkenstein. Esto es, desregulación, desprotección y precarización. En suma, poner a las personas al servicio de la economía y no al revés. A los desmemoriados y desmemoriadas de izquierda, que los hay, habrá que recordarles que todo, o casi todo, empezó hace unos poquitos años con el Tratado de Maastricht. ¿Se acuerdan? ¡Cuántos ríos de tinta se escribieron contra IU por su oposición al tratado!
Malos tiempos para esta vieja Europa de los Sarkozy y Berloscuni, de los Barroso y Merkel, que cuenta con la aquiescencia de la socialdemocracia de antaño, Brown y ZP a la cabeza, y con la única oposición de una izquierda en retroceso. ¡¡¡No a las 65 horas!!!

2 comentarios:

Basseta ha dit...

La decisión sobre la jornada laboral de 65 horas no debe analizarse en sí misma, sino dentro de un contexto más amplio en el que influyen otras normas anteriores y, quizás, otras que vendrán más adelante.

De momento, la principal de la que ya se puede hablar con conocimiento de causa es la Directiva Bolkestein, con la que se acabará imponiendo una discriminación salarial y social. Ya se ha dicho por activa y por pasiva que esta Directiva está fomentando la competencia a la baja en sueldos y condiciones laborales.

La ampliación de la UE al Este será aprovechada por unos y otros para desmantelar un esquema de derechos sociales vigente en algunos países, en lugar de exportarlo a los nuevos socios.

Según algunas previsiones, se va a producir un aluvión de reinstalaciones en la UE, un éxodo masivo de empresas hacia las localizaciones más favorables, eludiendo así normas estándares de medioambiente, de salud y seguridad y pautas relativas a calificaciones y acuerdos salariales colectivos (huida todavía más reforzada por la entrada en la Unión Europea de 10 nuevos miembros cuya legislación social, fiscal y medioambiental no es tan rigurosa como la de la UE de los 15).

Hay algunos indicadores preocupantes que muestran el cambio de criterio que se está produciendo en las más altas instancias europeas. El Tribunal de Justicia Europeo, que en algunas de sus resoluciones tanto ayudó a impulsar la aplicación en condiciones de igualdad de la normativa laboral, está cambiando bastante el sesgo de sus interpretaciones. Concretamente, respecto a la Directiva Bolkestein, se han dictado recientes resoluciones (casos Laval un Partneri, Viking Line y Dirk Rüffert) que restringen el derecho de huelga en Europa y favorecen el dumping social, favoreciendo la aplicación de las condiciones laborales de los países de origen de los inmigrante comunitarios, por encima de los convenios colectivos de los países de recepción.

Creo que desde la izquierda europea se debe asumir a ultranza la defensa del principio de igualdad en el salario para trabajos y trabajadores iguales, sin discriminación.

Anònim ha dit...

Bruselas considera "un paso adelante para los trabajadores" el tope semanal de 65 horas.


Dice Vladimir Spidla, responsable de Empleo ¿¿??, que esto demuestra algo relativo a "noseque" de la "flexiguridad", que creo que debe ser la capacidad que tiene un trabajador para meterse el palo del mocho por el culo y fregar los pasillos a la vez que repone en el super o hace fotocopias. Digo yo

Y España como siempre: ¡Me opongo, pero menos!